martes, 25 de agosto de 2015

Retomando contacto

He tratado este tema mas de una vez, pero lo siento, es su esencia y no puedo evitar referirme a él de nuevo.
En cada viaje con la motocicleta creo dar con una forma especial de explicar mejor mis sensaciones, pero desaparece ese rastro nada mas desconectarme de ella.
Ahora desde aquí, desde un lugar estático es mucho mas difícil de recordar.
Intentaré plasmar esas vivencias que en esos momentos me invaden porque pienso que no hacerlas públicas es como atribuirme placeres que serían injusto no deber compartir.
Rodando siento ir agarrado por finas líneas... trazadas que parecen despegar. Pero seguro, como si una fuerza inquebrantable tirara hacia el suelo y me agarrara a él con firmeza.
Eso se lo debo al modelo que conduzco. La Suzuki GSF650S Bandit, es un tren en el asfalto.
Sensiblemente pesada en plano es ligera, manejable pero muy segura cuando está lanzada.
Cuando bajas rodilla y te dejas caer es obediente y firme, incluso si además de pasajero, llevas mas peso con carga sobre el eje trasero.
Es de una solidez incontestable.
Su aceleración es poderosa, progresiva y contundente cuando la necesitas.
Su marcha, suave, potente y sin saltos, yo lo resumo así: Como un motor eléctrico.
Los frenos intachables. He testado esta máquina en todas las condiciones y siempre te dan seguridad, firmeza cuando lo necesitas y progresividad cuando el firme es delicado para ello.
Me gusta confiar en mis facultades y por eso no elegí la versión ABS. He conducido muchos tipos de motos y he aprendido sus límites. A los automatismos nos acostumbramos muy fácilmente porque nos inspiran seguridad pero terminamos olvidando los principios de conducción manual y eso...eso no me gusta. Quiero ser quien gobierne al 100 % la máquina, aunque me equivoque, pero eso es lo que me ha hecho ser la persona que soy, un error... un susto, aprender por qué ocurrió y no repetirlo mas.
El riesgo consciente que asumo de que no tengo ayudas electrónicas me fuerza a mantenerme alerta con mayor facilidad y pienso que me recuerda ser mas prudente y a valorar mas los riesgos.
Estoy seguro que al contrario la relajación sería mi Espada de Damocles y eso
en dos ruedas... eso no me gusta nada.
Bueno, sobre esto se pueden escribir ríos de tinta a favor y en contra de ello.
Cada uno defenderá una opinión que seguro cada cual será mas documentada y justificada, pero lo siento, como este blog es mio, aquí toca decir lo que yo pienso.
Hoy me ha tocado hablar un poco mas de ella. Es justo que le reconozca sus grandes virtudes.

Agradecerle que disfrute de esa sensación de libertad, de aislamiento, concentración, tensión, fuerza... sobre ella nada tiene valor ni importancia. Estamos ahí solos. Ella y yo. Jugándonoslo todo metro a metro, curva tras curva... ante lo impredecible del tráfico rodado, el gran peligro que siempre asecha y que no se puede olvidar que está ahí, azorronado en la realidad de cualquier trayecto.
En otra entrada os contaré anécdotas por las que creo que he salvado la vida, precisamente por ir en moto, pero eso será en otra, en esta no toca esto.
Pero manejar es como la vida misma, pero mucho más rápido. Es como si aceleraras tus vivencias a un ritmo que todo lo que has decidido hasta hoy en ella, lo hubieras tenido que hacer con menos tiempo y menos reflexión, mas intuitivamente. Así sería otra forma de explicarte lo que es conducir una motocicleta de mas de medio litro de cilindrada.
Esas sensaciones y abandonarme en la intuición y actos reflejos me hacen sentir vivo. Me dan confianza, en mi día a día. Me enseñan lo frágil que es la vida y lo sencillo que es perderla. Me demuestra que soy mas valiente de lo que pensaba, fuerte física y sobre todo, emocionalmente.
Muchos chavales creen que los extras que pagan en las motocicletas están en la inteligencia de sus elementos electrónicos y ayudas a la conducción. Están equivocados, todos están equivocados.
La mejor ayuda inteligente que lleva una motocicleta no está incorporada en ningún chasis. Está dentro del casco de quien la maneja.
Espero no haberos aburrido demasiado y que os haya servido para conocer como piensa un motorista. Si he dicho uno, porque no todos somos iguales, como tampoco todos los camioneros son iguales ni todos los conductores de turismos lo son. Los tópicos nunca me gustaron ¿se nota verdad?

viernes, 14 de agosto de 2015

Y olvidé respirar...

He llegado hasta aquí muchas veces y no he sabido empezar. Paralizado, hipnotizado bajo el parpadeo del cursor sobre el blanco tapiz.

He rebuscado en la mente una idea, un sentido, un recuerdo... un sentimiento al que aferrarme y arrancar.

Dedos jugando minutos sobre el teclado sin avanzar, esperando el brote de un texto, de una frase medio hilvanada que encendiera la chispa que antaño prendía con facilidad...

Pero no surgía nada. Todo era vacío... simplemente... me olvidé de soñar.

Tiempo proyectado en correr, en huir de mi...dedicado en llenar mi vida de trabajo, compromisos inaplazables que solo me exigía y en demostrarme día a día fortaleza sobre mi propia, evidente y al final, humana debilidad.

Lentamente había ahogado toda posibilidad de soñar, de imaginar otras soluciones, otras salidas, de ser consciente en una realidad condicionada y no impuesta por la resignación de sentirme vencido... agotado por la obsesión de cumplir las propias metas que me creaba.

Me alejé de nuevo de mi. Me olvidé respirar... Demasiado tiempo solo en mi cueva fabricada para no verme a la luz del día.

Sin mirarte a los ojos a través del cristal y comprender que no estoy solo, que estabas ahí, esperando que saliera... para leerme y premiarme con una tenue pero cálida sonrisa de aceptación.

Porque se que lo estás, leyendo y dándome otra oportunidad de construir distinto, sin ataduras, sin mas leyes que me sometan por debajo de la libertad de expresión, sin pedir nada... disfrutando del valor de un minuto... de un instante atípico, de una imagen singular.

Superando toda diferencia, celebro también tu cambio y que vuelves a este lugar en curiosidad, con ilusión de encontrar tal vez, recuerdos perdidos, analogías con tus vivencias, sentimientos... y por qué no, un motivo que te haga soñar otra vez como no lo hiciste jamás.

Pese a todo, doy por bueno si consigo renovar este pacto invisible contigo, esperando no volver a olvidarme nunca mas de algo tan simple como es... respirar.


lunes, 6 de octubre de 2014

Te siento


Siento cuando esa melodía me hace sonreír,
cuando cierta imagen traslada a la cálida infancia,
cuando mi mente se queda absorta con un pensamiento,
cuando miro concentrado detrás de tus ojos,
te siento cuando te recuerdo...

Siento cuando un aroma evoca tu presencia,
cuando regreso a lugares llenos de vivencias,
cuando contemplo la lluvia caer y la huelo,
cuando la nieve se funde al posar en la piel,
te siento cerca y te tengo...

Siento cuando vuelo por montañas a cielo abierto,
cuando me inclino y flirteo con el infierno,
cuando apuro la vida conectado contigo,
cuando cierro gas y llego,
te siento conmigo y disfruto con ello...

Siento cuando estoy solo,
cuando relajado me duermo,
cuando sueño que eres parte de mi vida,
cuando despierto y te veo,
te siento ahí conmigo, para siempre y soy feliz con eso.



jueves, 29 de mayo de 2014

Me quedo contigo

He caminado por diversos senderos.
Algunos oscuros en los que he tropezado torpemente con las piedras de su camino
He recogido presentes que creía valiosos pero no me aportaron mas que peso innecesario.
Me he despojado de muchas cosas importante pensando aligerar con ello mi marcha.
He acaparado miedos, sin sabores y muchas, muchas decepciones.
También risas con buenos y escasos momentos que hallé en el trayecto.
Se sumaron gente que mas tarde abandonó mi compañía.
Crecí sobre él, montado en ilusiones que se fueron desvaneciendo.
Me encontraste y un día, me diste firme tu mano.
Ayudaste a trazar una ruta común, larga, difícil pero nunca faltó en ella tu apoyo.
La sostuviste sin miedo y me guiaste sin dudas con amor.
Me mostraste humildemente aquello que desconocía y me ayudaste a valorar nuestro tiempo.
Ese tiempo que hacía invisible con ansiedad mis propósitos... que desperdicié por dar lo que no tenía.
Aquél que necesitaba para reencontrarme, para volver a ser ese del que sabía que me alejaba.
Ese que nunca regresó y que comencé a olvidar desde mis primeros pasos.
Pero ¿sabes?... pese a todo, aquí estoy... y me quedo contigo... me quedo a esperarte, aunque algún día se nos rompa el camino y nos separe irremediablemente el destino.
Me quedo a ser tus ojos cuando se apague la luz, cuando necesites una mano cálida sobre el frío, cuando ante el ahogo, busques... aire.
Me quedo para estar siempre contigo, hasta que el universo se extinga...
junto a ti... hasta que se haga el vacío y no exista mas que la nada.
Cuando mires y no te veas, pero sin embargo y pese a ello, se que me seguirás sintiendo a tu lado.

jueves, 22 de mayo de 2014

Clavar la espada y ponerse de pie



















Si me dejo llevar, pierdo. Si marco el camino y el ritmo a recorrer... también.
Me hago preguntas y no por mas, obtengo alguna objetiva respuesta.
Acumulo dudas que tarde o temprano revientan... que a inocentes transeúntes salpican, vapuleándome en plena guerra donde los sentimientos aniquilan cualquier atisbo de racionalidad.
Felices momentos pletóricos tumbados por otros que se jactan sarcásticamente de verlos hundidos.
Dulces palabras que a penas calan. Ser único dejó de ser suficiente. Sentir, ¿eso? de eso ya apenas queda nada en el frío páramo de la realidad.
Imposible: palabra maldita que no quiero pronunciar y se agazapa sobre mi pecho, rodeándolo para aprisionarlo ante ideas que no abandonan de convencerlo de ello con sumo tesón.
Ahora me doblega sin fuerzas para defenderme, repitiéndome de que, tal vez, no existió realmente nada... nada. Solo un castillo de ilusiones creada que derrumbado, su polvo no deja ya ni ver la luz del sol.
Solo tristeza y desazón por haber vuelto a creer en algo que ahora se, se que nunca... nunca mas volverá.
Resucito invocando el deber de un verdadero caballero, acepto mi total e incondicional derrota, pero me levanto otra vez con la convicción de seguir luchando por aquello en lo que aun creo, y así continuar en esta cruenta batalla que es la vida, mientras le sostenga un hálito de fuerza a este viejo corazón.

jueves, 8 de mayo de 2014

Los ciclos y su influencia

Forman parte del propio pulso de la naturaleza.
Los días y las noches bailan sin parar desde el comienzo de los tiempos.
Las estaciones y todos los fenómenos naturales que de ella derivan, también lo hacen sin descansar.
Todo es cíclico.
Los humanos también lo somos.
Estamos formado en gran parte por agua, elemento que al igual que las mareas, tiende a expandir y contraerse armónicamente sin nuestra consciencia y control.
La mente se sincroniza con la madre naturaleza por encima de nuestra inconsciencia y modula nuestras ideas y estados de ánimo de forma silenciosa e inexplicable para nuestra racionalidad.
Solo asimilamos los resultados de los cambios emocionales.
Aunque pueda discutirse, somos débiles y vulnerables, porque nuestro ego nos lo oculta y en conciencia lo negamos.
Sobre esos ciclos tomamos decisiones que nos hacen avanzar o por el contrario, darnos con los huesos en el suelo inexplicablemente.
Tomar nota de ello nos ayudará a dejar las importantes para su justo momento.
Con exaltación y euforia no debemos asumir compromisos porque quedarán descolgados cuando regresemos a tierra...
Tampoco en su opuesto conseguiremos el mejor resultado.
Como siempre la virtud la encontramos en su justo medio. ¿Y cual pienso?
Aquél que se tiene con reflexión, sin miedos, con valentía, responsabilidad y sin vacilante decisión.
Por ello, asumo que existe ese factor biológico desestabilizante y lo utilizo a mi favor.
Tomo nota del reto, lo incubo alimentándolo con la mejor calidad de información y lo dejo por último reposar en el subconsciente. Despreocupándome de tomar la decisión a corto y presuroso plazo.
Esta debe tomarse en ese estado de ánimo reflexivo, sereno y con la determinación positiva de resolución.
¿Usted me preguntará?¿Y cuando se que estoy en ese preciso momento?
Simple: Usted tiene un piloto natural que le indica cuando está dispuesto. Solo tiene que confiar en si mismo y tener un testigo expiatorio pasivo que le recuerde que lo tiene que abordar en ese instante.
Yo suelo tener la mesa de mi escritorio bastante ordenada. Sin nada que distraiga la mente en tareas acumuladas o pendientes de resolver por costumbre.
Simplemente, dentro de ese orden, coloco una pequeña nota para tenerlo presente y el resto... llega solo.
Cualquier decisión que tome en la que llamo zona neutra de estos ciclos emocionales será sin dudas, infinitamente mas objetiva y beneficiosa en su resolución.

martes, 25 de marzo de 2014

Tras el cristal

¿Por qué cuanto mas escondes un sentimiento mas fuerte se hace a la represión?
¿Que extraño mecanismo se dispara en nuestro cerebro cuando un simple estímulo le apunta directamente y le hace salir a flote?
¿Por qué el hombre mas fuerte se vuelve tan débil y vulnerable a algunos de ellos?
Cuantas preguntas se hace quien busca la verdad y cuantas respuestas tiene quien no teme a su propia mentira.
La reflexión, la oración, la plegaria... antiguas técnicas devaluadas por una sociedad materialista que tienen la clave de la mayoría de nuestras cuestiones mas trascendentes.
El ser humano necesita ordenar los pensamientos, sus razones de actuar y sentimientos que los motivan.
Trazar planes sin tener el debido equilibrio previo te hará mas difícil el camino del éxito.
Creo que he olvidado esa máxima tan importante.
Caer en brazos de una vida centrifugada, acelerada por cientos de deberes, obligaciones, responsabilidades, me ha alejado de mi yo interior.
Me he alejado de mi espiritualidad al abandonarme a un piloto automático que me gobierna.
Me ha hecho mas pobre...
Reflexión, eso que siempre me he obstinado tener, la he ido apartando porque no tenía tiempo. El principal combustible para su alimento.
Hoy me observo y veo como me he conformado en aquello que no quería haber sido nunca.
Veo que soy el resultado de muchos de mis errores, compuestos por la incapacidad de contener mi ira alimentada por un batido de sentimientos... actos irreflexivos que proyecté desacertadamente sobre lo que hacía.
Pocas veces me han reconocido actos públicos de valentía. Por mi modestia jamas he buscado nada en esa línea, pero hoy creo justo reconocer uno:
Desnudarme aquí, criticándome en esta plaza, donde sin sombras puedas protegerte a miradas y comentarios de aquellos, que en su anonimato, te observan.
Hoy, gracias a tener un poco de tiempo para reflexionar, estoy un paso mas cerca de lo que debería ser y uno mas lejos de la mentira que me conformaba.

viernes, 26 de julio de 2013

Se que lo haces

Cuando veo lo mucho que pierdo y siento lo poco que tengo que ganar, se me diluyen todas las ganas de escribir.
A veces me apetece borrar y cerrarlo todo, olvidándome definitivamente de ésto.
Pero dejo pasar tiempo. Se que los impulsos no llevan a nada bueno y es mejor tomar decisiones en frío.
Ahora, estoy en uno de esos periodos en los que no tengo deseos de proyectar nada.
Paradógicamente eso me empuja a escribir.
¿Por qué?... me lo contestaré en los próximos párrafos.
Se pierde porque cuanto mas informas de como eres mas armas dejas en manos de los que pueden usarla contra ti.
Se que algunas almas te observan para estudiar tu comportamiento, tu vida... y ahí escondidas... creen que pueden llegar a hacerse una idea tanto de tu presente como de tu porvenir.
Deben saber que juego a fingir, a proyectar imágenes distorsionadas de mi realidad, a inventar personajes, a confundirme entre ellos y algunas veces... entre renglones... trasciendo alguna esencia de mi autentica idiosincrasia.
No cierro esto porque regalaría injustificadas e inmerecidas satisfacciones.
Continúo escribiendo porque frente a la extorsión de la manipulación, mi expresión me hace libre, me recuerda lo que fui, lo que soy y deja antecedentes de lo que un día terminaré siendo.
Para los que puedan creer que me conocen, les digo que solo rascaron en la superficie. A penas consiguen hacer un inapreciable caliche sobre mi personalidad...
Los humanos somos parte de la energía que compone las fuerzas del universo y como tales tenemos interacciones invisibles que nos profesamos.
Nos acercamos, las compartimos y tarde o temprano... las abandonamos. Porque todo está regido y untado por el tiempo.
Ahí está la clave de una de nuestras venturas y desaciertos, en el tiempo.
Por eso, cuando afloran ciertos instintos... dejo pasarlos y después... me relajo y escribo, como ahora... que no me apetece hacerlo.