sábado, 28 de agosto de 2010

Alegato sobre los sueños

Los empezamos a crear desde pequeñitos.
Soñamos y soñamos y vivimos el estadío con inusitada intensidad.
De niños traemos de serie su plena capacidad innata.
Los primeros juegos son frutos de los que materializamos de múltiples formas: emulando a un deportista famoso e idealizado, el personaje de ficción que mas nos identificamos o el de una profesión determinada....
¿Quien no ha soñado alguna vez que ha sido médico o que niña, enfermera de algún peluchito?¿Bombero, policía o por qué no... hasta ladrón?
¿Quien no se ha vestido con las plumas de indio y se ha puesto un gorro de vaquero?
O en el caso de las féminas ¿Quien no ha jugado entre muchos personajes a ser mamá con sus muñecas?
Esos eran nuestros primeros reflejos sobre la capacidad innata que traemos para soñar.
Sueños que evocaban un estado de realidad en una personalidad suplantada que nos aportaban una energía especial que nos alentaba a repetir la experiencia de una manera que podríamos llamar, compulsiva.
Siempre queríamos estar en ese estado de ensoñación que nos hacía estar tan bien y sincronizado con nuestro yo interior, pero eso no podía ser siempre posible.
Comienza lo que llamo "el periodo interminable de la educación" y empezamos a tener tiempos programados porque no es bueno soñar demasiado.
Especialmente significativa fue para mi la educación primaria donde se castigaba duramente a los soñadores y se le reprendía con multitud de adjetivos como vagos, inútiles, improductivos, etc. etc.
Éramos disciplinados para ser buenos empleados y se nos atrofiaba paralelamente el gen del sueño, de la inventiva, en definitiva de la creatividad.
Todo quedaba reducido a una hora de tecnología a la semana para crear, inventar y estimular el hemisferio derecho de nuestro cerebro.
En mis años de primaria, a los soñadores, les decían que no servirían para nada, que no los querrían en ningún trabajo y que no llegarían a nada en la vida.
Luego la sociedad establecida corroboraba esa doctrina y nos condenaba a ser personas serias, responsables y obedientes para cuando fuéramos mayores.
Fuimos creciendo dentro de ese sistema y los que estuvimos a la altura de esas expectativas laborales solo hemos servido para eso.... para a duras penas... intentar ser buenos empleados.
Doy fe que conozco a antiguos compañeros que quedaron estigmatizados de esas proclamas y lo han pasado muy mal por no terminar sus estudios básicos y creer que sin ellos (tal como les habían inculcado) no servirían para nada.
Sin embargo, he reconocido a algunos como excepciones que saltaron esa trampa y no dejaron de soñar.
Esos que lo consiguieron son el tema principal de mi entrada.
Conozco a niños de cuarenta y cincuenta años que siguen siendo igual.
Hablas con ellos y siguen jugando.
Siguen soñando y siguen triunfando en la vida no porque tengan mas o menos, no; siguen triunfando porque son felices y disfrutan de su modo de vida.
Son niños porque tienen grandes sueños.
Son niños porque no les importa el fracaso y viven su sueño mientras trabajan seriamente y exponen continuamente sus recursos, en su consecución.
Muchos no tienen grandes estudios.
Fracasaron de ser trabajadores obedientes y responsables.
Tuvieron una idea, creyeron en ella, trabajaron en su persecución denodadamente y la hicieron, tras muchas caídas y fracasos, en una verdadera realidad.
Algunos, en su pos tuvieron que repartir las cargas, dieron trabajo a excelentes profesionales que le ayudaron a conseguir sus metas y crearon lo que son hoy respetables empresas.
Cuando miro a alguna de esta clase, veo, por encima de todo, a una persona que ha sabido cautivar con su espíritu, a mejores profesionales cualificados que él, que sabiamente supo seleccionar para conseguir su sueño, e indirectamente las hizo participar de los beneficios de ellos.
Veo a gente inteligente que ha sabido utilizar sus dos partes del cerebro.
Otros no tienen empleados, son empleados con sueños.
Trabajan para emprender sus incipientes empresas con la mayor ilusión.
También conozco a gente que no disponen prácticamente de nada. Solo te pueden ofrecer en un semáforo, un pañuelo para no pedir... y su sonrisa.
Si amig@s, todos son gente de éxito porque van en busca de sus sueños.
Estas son las gentes que mueven el mundo.
Mis amigos Antonio, Pepi, Lorenzo, Soraya, Rafael, Miguel, Winston, Yolanda, Francisco y un número interminable que me disculpe por no citar, son las personas que encienden una llama en la oscuridad del tunel y le dicen a los responsables, obedientes y disciplinados, que hay un plan "B" que puede resultar y ellos lo van a hacer realidad.
Quiero dejar claro que mi intención no es sembrar dudas sobre grupos laborales, sino todo lo contario, abrir opciones sobre nuestras proyecciones.
Ni todo es bueno ni todo es malo, que no todo es blanco o negro, hay miles de grises.
Todos podemos romper las barreras que nos acomodan y nos atan a costumbres rutinarias gracias al poder que fomenta la capacidad de soñar en algo noble, justo y necesario para dar aliento y renovar nuestras energías.
Podemos romper arquetipos personales y superarnos a nosotros mismos, sea cual sea nuestra situación personal o profesional.
Pero hay un pero amig@s.
El pero es que para ello hace falta un sueño: TU sueño.
Si no, no funciona el invento.
El soñar con los ojos abiertos equilibra tu estado anímico, te da confianza, fe en tus posibilidades, autoestima, te llena de dignidad, te insufla aliento para afrontar dificultades y por encima de todo te hace tomar conciencia plena de que eres un ser humano único.
Espero que lo tengas, que creas en él, si no, que lo encuentres pronto y que te lleve a tu destino.
Yo no soy quien debo juzgarme pero creeme que aún estoy en ese camino y si puedo asegurar algo es que no pienso en abandonarlo.
Te escribo así porque durante muchos años no los tuve. Los maté y enterré bajo mi corazón.
Hice mios lo de los demás pero descubrí que eso no me hizo felíz a mi también.
Estuve equivocado durante mucho tiempo, pero soy una persona con suerte
Tuve un amigo que vino al rescate y me ayudó a coger el timón sobre el camino correcto.
Luego vinieron otros, otros y otros...
Hoy solo puedo deciros que tengo demasiados ejemplos nobles que admirar como para ser tan cobarde de no seguirlos.
Como decía al final la famosa película de Pretty Woman "¡Hay que tener un sueño en la vida! ¿y tú? ¿Tienes el tuyo?"

lunes, 9 de agosto de 2010

Cuando lleguen las tardes de verano

Siempre me llamó la atención esta expresión popular para definir las horas mas tórridas sevillanas.
Recuerdo como eran temidas en las postrimeras de la primavera en los círculos familiares.
Hablamos de un tiempo que tener aire acondicionado solo era privilegio de los grandes almacenes como El Corte Inglés, Galerías Preciados, Cortefiel y Simago en la capital, que dicho sea de paso iba mucha gente a mirar para refugiarse del calor de esas horas.
Las grandes superficies simplemente no existían y quedaban muchos años para que se "inventara" Ecorub, el primer gran almacén que existió en la provincia.
No voy a hablar hoy de esta última empresa, otro día tendrá una entrada, sobre todo para que conozcáis como viví ese comienzo de ir en autobús (guagua para mis amigos canarios) a comprar y gastarse el presupuesto de alimentación y droguería de un mes, en una sola compra.
Hoy toca hablar de la culpa de la caló del verano en Sevilla.
Como decía recuerdo que se temía porque, entonces, amigos, solo había búcaros, neveras y algunos, ya teníamos frigoríficos que producían esa nieve que antes había que ir a comprar.
A las horas del mediodía, lo mejor que podía hacerse para combatirla, el que pudiera, era ralentizar la actividad física, bien descansando o tumbándose guardando una buena siesta, de esas que se dicen aquí de "como Dios manda".
Las casas estaban mejor preparadas que las de reciente construcción, sus muros eran mas gruesos y climatizaban mejor sus estancias internas y lo encalados tradicionales del exterior facilitaba una mejor transpiración y refracción de la luz y el calor.
Hoy eso no se respeta en las nuevas edificaciones.
Solo hay que ver los colores y materiales que se utilizan como si estuviéramos en Salamanca.
Se absorbe toda la radiación y calor solar que mitigamos a golpes de mas y mas megavatios.
Ahora la culpa de que exista tanto calor es del cambio climático.
Yo lo llamo cambio politicomatico. Pero bueno, que no se asuste nadie, esa es mi insignificante opinión.
El calor, que no nos engañen, es prácticamente el mismo, es mas, se oculta la verdad en los medios de comunicación, imitándolo en la barrera de los 40º para no asustar al turismo...
La diferencia es que paradójicamente estamos peor preparados hoy para convivir con él.
Han creado edificios con fachadas y aislamientos inadecuados, no valen absolutamente para nada, ni para el frío ni para el calor.
Esto ha provocado la demanda de aparatos de aire acondicionado que antes no eran tan necesarios (estimulando un nuevo sector de consumo).
Como consecuencia ha aumentado la demanda de energía y como resultado nos "castigan" con que somos "malos" y la culpa del "cambio politicomático" es nuestra: Que queremos estar fresquitos, que derrochamos la energía y que por eso creamos efecto invernadero...
Todavía existen viviendas en la serranía de Andalucía que no necesitan aportes de frigorías, que consumen muy poca electricidad y solo necesitan un pequeño abanico o ventilador para pasar el mas duro y crudo de los veranos.
Yo invitaría a muchos tecnócratas de medio pelo a visitarlas para que tomaran nota y aprendieran con humildad de la sencillez de estas construcciones.
Aquellos antiguos alarifes sabían como había que construir para proteger una vivienda del frío y del calor, con medios económicos y sin tanta alta-tecnología constructiva.
El abaratar los costes de producción para vender mas a menor precio es inversamente proporcional a lo que necesita la construcción para romper la cadena de dependencia de la energía cara y prácticamente inexistente para la demanda de nuestro país.
Es simple, no soy un técnico especialista en la materia, pero si tengo memoria, soy observador y me atengo a las evidencias. ¿Se necesita saber más para dar la vuelta a la tortilla o al sistema le interesa seguir por su camino de impunidad?
A ver si para tener una elitista, innovadora, consecuente y ética casa ecológica, hay que ser un arquitecto carpántico y embargar en su construcción hasta el futuro hipotecado de nuestros hipotéticos nietos....
Amigos, yo no me siento culpable de ningún cambio politicomatico porque no tengo opciones reales importantes para evitar la escalada de consumo en la que nos han metido por simple y llanamente intereses creados.
Otra cosa es lo que nos quieren vender con la duchita de la tele y otras campañitas.... que mermen nuestras conciencias y nos preparen para la avenida divina de nuevos impuestos ecológicos, que aceptaremos servilmente porque para eso hemos sido malos y nos los merecemos.
Buscamos las soluciones de nuestros problemas en la I+D+I y no nos damos cuenta que la solución al problema siempre la hemos tenido al alcance de la mano.
Siempre he creído en el potencial de la imaginación, siempre habrá empresarios honestos, políticos decentes y soñadores comprometidos en una causa.
Os dejo con ese pensamiento. A lo mejor, en una calurosa tarde de verano, encontráis de pronto la solución y demostráis que sobra toda esa legión de agoreros derrotistas que no necesitamos en ninguna sociedad del mundo.
Y ahora voy a cerrar este equipo de 250 W que es hora punta de consumo de energía y no tengo aire acondicionado puesto, muros de 40 cm. ni paredes encaladas en el exterior.