miércoles, 22 de septiembre de 2010

Trascendencias deportivas de una infancia

Tengo que remontarme a principios de los años setenta del siglo pasado para situar el relato (¡buff! dicho así como suena esto....).
Siempre lo tuve fresco en mi memoria por las buenas enseñanzas que siempre rescaté de esos tiempos que tanto me sirvieron en lo personal.
Con apenas diez años, aterricé en una también excelente tierra, para mi extraña, dejando atrás los amigos de mi infancia a mas de mil kilómetros de distancia.
Me trasladé a un lugar, en el que no encajaba fácilmente con las nuevas amistades, dado el carácter reservado e introvertido que admito tenía y con el que tanto chocaba el abierto y desenfadado andaluz que me encontraba.
Me costó tiempo hacer buenos amigos y los primeros pude hacerlo, gracias al contacto que me brindó el deporte.
Conjugaba mis clases con sesiones maratonianas de juegos de pelota, pues entonces no había la variedad de ofertas que tienen los chicos de hoy.
El ocio lo restringía a jugar y jugar al fútbol. Recuerdo que los fines de semana me comprometía hasta en tres partidos completos con los chavales de mi barrio.
Aquí en Sevilla, aun los de hoy, continúan divididos en dos grandes aficiones, la del Sevilla y la del Betis.
Por entonces, el regalo mas popular de Reyes Magos era la equipación deportiva de uno u otro club,viéndose en los solares y descampados a todos los niños estrenando sus ropas y balones.
Todos eran sevillistas y béticos.... menos yo, que era el único que lo hacía con la de la U.D. Las Palmas.
Esa camiseta amarillo-plátano de entonces, con pantalón azul y medias idénticas a partes iguales.
Podría decirse que era como el bicho raro del lugar al que nadie quería en su equipo porque no pegaba.
Pero sin términos extremistas, porque realmente no era así, esa singularidad me sirvió para reafirmar más mi identidad.
Aquellos amigos del barrio continuamos creciendo en disputas y adversidades propias de la edad y fuimos poco a poco forjando metas que nos llevó a plantear la creación seria de un equipo de fútbol de barrio que nos representara en las diputas que concertábamos con colegios y otros barrios de localidad.
Las tensiones entre béticos y sevillistas, con el tiempo, recuerdo que iban creciendo y todos querían imponer su uniforme en el conjunto que queríamos crear.
Tuvimos que adoptar uniformidad y un nombre que nos identificara.
Solo éramos chicos que nos movíamos entre los trece y los dieciséis años, a excepción de alguno mayor y.... teníamos que tomar decisiones ya.... y esta llegó por fin, recuerdo, con consenso unánime.
¡La equipación ganadora fue la de la Unión Deportiva Las Palmas!
Ese chico raro terminó calando con su ejemplo perseverante y cuando lo propuso fue visto de buen grado la solución por ser la más salomónica y mas atractiva a los ojos de la mayoría.
En el fondo a todos mis amigos les gustaba esa combinación sencilla, contrastada y original que por estos lares no se acostumbraba a llevar.
Fue mi primera victoria personal importante que recuerde.
Tener la satisfacción de vestir mis colores tan lejos de mi tierra, con la connivencia feliz de mis nuevas amistades.
La segunda vino cuando decidimos ese grupo de quince a veinte amigotes, autodefinirnos.
No tuve que proponer nada, surgió solo y el nombre que adoptamos fue "Las Palmas de San Juan".
Ya teníamos identidad. Solos nos organizamos y planificamos nuestra pasión deportiva.
Los andaluces y un canario jugábamos en nuestro tiempo libre a lo que más nos gustaba y ayudaba en nuestro crecimiento deportivo y personal.
Comenzamos a competir e intercambiábamos golpes con los veteranos equipos del municipio.
Esas primeras palizas que nos daban en lo deportivo, recuerdo, que eso nos obligaba a levantar el liston de la exigencia.
Nuestro orgullo herido nos hizo trabajar duro y con inusitado empeño, tanto que empezamos a atraer la atención de nuestros mayores.
Nuestros padres observaban que íbamos en serio y lo comentaban con satisfacción entre ellos.
Con el tiempo (tendría alrededor de doce años) recibimos una grata noticia: El padre del amigo Rafael había sido portero profesional en la segunda división nacional española y se ofrecía a llevarnos con la preparación física y deportiva de nuestro pequeño club.
Fue aceptado de buen grado y como una piña nos pusimos en sus manos, con mucha ilusión y compromiso para trabajar en nuestra principal pasión.
Rafael, que también se llamaba así, nos ayudó hasta para realizar la federación.
Nunca olvidaré un día 6 de Enero en el que, por primera vez, nuestro equipo tenía la uniformidad completa.
El solar anexo a nuestras casas lleno de chavales peloteando con su nuevo balón y estrenando la segunda equipación oficial de La Unión Deportiva Las Palmas (la primera era la que ya teníamos).
Botas nuevas, espinilleras, tobilleras, los porteros con sus guantes tan extraordinarios.... era increíble, en los que nos habíamos convertido aquel grupo de chiquillos que con tan solo diez años soñaba con participar de algo parecido.
Guardo de aquellos días y de esa segunda equipación, éste y único recuerdo (fotografía superior), puesto que por esos tiempos no existían cámaras digitales con la popularidad que hay hoy.
Recuerdo las visitas a los campos del Cross, del Patria, Loreto, el del almacén de Pedro Lissen, etc. etc.
Fue simpático un partido que nos retransmitieron completo por radio en onda media, un vespertino domingo y que tantos comentarios suscitó en la localidad.
Mi madre aún lo recuerda cuando narraron la alineación y nombraron al número tres de la camiseta de Las Palmas de San Juan de Aznalfarache.
Esos pequeños detalles te redescubren a los ojos de tus padres.
Los míos recuerdan que superé mi timidez, defendí mis raíces limpiamente y me realicé en el plano deportivo en lo que mas quería.
De esa época guardo inolvidables y excelentes recuerdos, buenos amigos y muchas, muchísimas lecciones personales.
Mantuvimos la alineación hasta los albores de la juventud.
Empezaron las primeras deserciones por las causas derivadas de los estudios, cambios de domicilio de algunas de sus familias y con el tiempo se terminó rompiendo aquél famoso y simpático equipo de fútbol.
Esporádicamente nos reuníamos algunos sábados y dábamos rienda suelta a la competencia del balón entre nosotros. Así llegamos hasta los casamientos de algunos en los que el contacto fue perdiéndose.
El último partido de aquél grupo de niños lo realizamos en puertas de las navidades del año 1982 (foto lateral) , jugándolo contra una selección de vecinos casados, nostálgicos del famoso balompié.
Ese acto, lo coronamos con una sobervia sardinada campestre que.... todavía se me repite en la memoria.
Durante los años siguientes la situación política de la localidad fue tomando forma y con la democracia llegaron los rescates de identidades y con ella, la creación, el fomento y desarrollo del incipiente club municipal de fútbol.
Que recuerde, en San Juan podría decirse que destacaba especialmente un club con equipación arlequinada en blanco y azul que respondía a una sociedad deportiva denominada "Cross" que podría haber adoptado como punto de partida, tras el desmantelamiento de la empresa química con la que se relacionaba.
Sobre todo por los méritos que atesoró como entidad deportiva representando indirectamente al municipio en ese contexto.
Desconozco si por semenjanzas con la simbología del escudo municipal, por la influencia que pudiéramos haber ejercido en la gente con nuestra competición durante esos años, o por esas circunstancias inexplicables del destino que hace que una imagen llegue al inconsciente colectivo y a su aceptación, hoy, la que ostenta oficialmente el C.D.M. San Juan como primera equipación, es idéntica en su base a la de la U.D. Las Palmas.
No se que habrá de verdad de todo esto último, como he confesado, pero desde mi perspectiva personal pienso con la mayor humildad sobre este misterio:
¡No está nada mal para un solitario canario en Sevilla de nueve años!
Desde entonces, por todo lo que para mi significa y atesora, no me he separado de mi primer escudo bordado que con broches fijaba mi madre en las camisetas y separaba para cuidarlo de los agresivos lavados.
Lo he llevado siempre en mis agendas personales (foto izquierda) y cuando por circunstancias me siento hecho literalmente una mierda... me ha servido para mirarlo y recordar junto a otras cosas .... ¡que no, que no lo soy!.


* Esta entrada la dedico especialmente a todos estos amigos y conocidos.
Espero me disculpen aquellos que, por fallo de memoria, no cito en este recuento: Agustín, Modesto (mode), Jesús, Carlos (carlitos), Rafael, Manolo (7 hermanos), Luis, Manolo Valiente (manolito), Manuel Tinoco (tinoco), Antonio, José María (josemari), Felipe (selipe),Victor, Federico (fede) ...