miércoles, 24 de agosto de 2011

Meditaciones


¿Quien soy?¿A donde voy?¿Que es lo que quiero?¿Soy feliz?
¿Quien no se ha hecho alguna vez esas preguntas?¿O no?¿O no te las hecho nunca?
¿Soy yo el único bicho raro que se las hace?
¿Eres consciente de la cantidad de preguntas que podemos hacernos si reflexionamos unos instantes sobre el curso de nuestra propia vida?
¿Por qué tenemos mas interrogantes cuanto mas avanzamos en ella?¿No debería de ser al contrario?¿No deberían darnos los años con la experiencia vivida mas respuestas que interrogantes?
¿Por qué ocurre todo lo contrario?
Porque sabemos mas pero somos mas humildes y conscientes de nuestra ignorancia.
Por eso nos hacemos tantas preguntas.
Vas envejeciendo y vas siendo consciente de que tu vida se va.
Que la has llenado de errores tras errores. Que te sientes mas fracasado conforme tomas conciencia de los sueños que no cumplirás.
Que nada material que tienes lo valoras.
Que estas lleno de desengaños.
Que tu vida está cargada de hipocresía y de condicionamientos sociales.
Que casi todo es una burda mentira inventada por tu propio inconsciente. Para no reventar de locura.
Salvo el amor nada vale nada.
Pero si no tienes ni el propio, no tienes nada.
Has vivido para nada.
Has perdido un ciclo sin aprender nada.
Seguramente habrás hecho lo que has debido, no lo que has querido.
Hacer lo que uno debe es lo que te inculcan para la aceptación social, de tu entorno familiar y para estar dentro de los parámetros morales de convivencia.
Hacer lo que uno quiere, siempre que respete la libertad y los derechos de los demás, te llevará a ser feliz.
Esto último es mucho mas dificil que lo primero.
Lo primero te lo enseñan desde pequeño.
Lo segundo lo tienes que aprender tu solo.
Por eso afirmo, que si en esta vida no has sabido ser feliz, has perdido un ciclo.
No has hecho nada, lo siento, pienso que has vivido sencillamente... para nada.