lunes, 21 de noviembre de 2011

Mas respeto y menos cozes

Vengo observando de ciertos señores que no tienen el mas mínimo pudor en disimular su ostentación por las redes sociales, su poderío económico con sus viajes, yates y todo tipo de "deportes" de high standing.

Parece ser que les molesta para su "calidad" de vida (como un chino en un zapato) que los funcionarios españoles, la mayoría de ellos apenas mileuristas, se lleven un sueldo que ganaron por mérito-oposición.

Esa oportunidad la tuvo cualquier español que se hubiera preparado y presentado en su día, por lo que para mi merece todos los respetos.

Pienso que está muy manido el tema de pagarlas siempre contra los mismos que se quedaron en sus puestos al servicio público mientras otros aprovechaban el maná de la construcción y sus servicios para, legítimamente, aventajarse económicamente de los primeros.

Hoy las cosas han pintado calvas para unos que arriesgaron (por desgracia) y con "medio" pelo para otros que se quedaron, sencillamente porque tienen congelados sus salarios desde que se observaron las primeras dificultades económicas.

No admito el resentimiento del fracaso de nadie.

Las decisiones que tomamos son libres y debemos asumir las consecuencias de nuestros errores cuando no salen las cosas como habíamos previsto. Es simplemente cuestión de madurez.

No se puede confundir al funcionario de carrera y al personal laboral fijo del estado con las empresas auxiliares de dudosa justificación que cuelgan de los presupuestos de los organismos oficiales para repercutir negativamente en estadísticas comparativas con otros países de la unión europea, volcadas en un mismo, erróneo e interesado paquete funcionarial.

Cuando se promueva la idea de reducir funcionarios o aligerar la administración hay que saber de que se habla, si no que se le pregunte a los chicos y chicas de este país que no ven como se publicitan plazas en las ofertas públicas de empleo mientras año tras año, junto a las jubilaciones, se amortizan mas y mas en todo el territorio español.

Señores, señoras... y niños de papás... hay que informarse mejor antes de hablar contagiado por inmaduros ramalazos de entusiasmos pasajeros, aunque lo bueno de ello es que ponen en evidencia la catadura moral y cultural de cada uno.

La pela no es ni buena ni mala, solo potencia lo que uno es.

Si uno es humano y trabajador, tendrá inquietudes solidarias con ella. Si por el contrario, responde a la figura del tipo ocioso, se convertirá en un cuadrúpedo que viva retozándose en rebuznos con sus quejas, frustraciones e insatisfacciones.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cuando me vaya

Llegará el día que no esté.
Que no te bese al marchar por la mañana.
Que no percibas mi olor en la ropa.
Que no me oigas la voz.
Que no coma contigo.
Llegará el día que el silencio inunde la casa.
Que el polvo se acumule en objetos inertes.
El día que solo oigas tu respirar.
Que una visita sea fiesta.
Que confundas recuerdos con visiones.
Que pensar, ahora, sea un esfuerzo.
Llegará el día que atormente el pasar del tiempo.
Llegará la soledad y llegará el olvido.
Habrá noches eternas.
Habrá ruidos sobre silencios.
Luces en la oscuridad y sombras en los techos.
Llegará el día que recuerdes qué hicimos.
Ahí sabrás, si fui buen compañero, buen amante... buen marido.

martes, 8 de noviembre de 2011

Congruencia

Como todos los valores que marcan la personalidad de un individuo, disfrutarla implica una serie de esfuerzos o atenciones que tienen que ser periódicamente enfocados.
Un valor no se tiene, se adquiere y se trabaja para que no se pierda.
Sobra obcecarse con cuestiones éticas y morales porque observo que uno puede serlo independientemente de su manera de pensar.
Ser congruente no quiere decir que se esté en posesión de las Tablas de Moisés, solo que se atreva a hacer lo que en su interior cree y piensa. No importa que esté bien o mal frente a ningún credo o filosofía.
Es obvio que situarse en esta postura acarrea descréditos y críticas de la mayoría y muy poca aceptación.
Las gentes preferimos estar en ese sano y para mi angosto segundo plano, que aprueba la opinión social y que evita estar en el candelero de los juicios.
Ser congruente te aísla pero te libera. Te hace fuerte, flexible y tolerante.
Serlo no te hace mas listo, pero si mas sabio.
Optar por la congruencia es apostar por la responsabilidad, a superar el miedo a la ofensa, a la crítica y a la sensibilidad de las opiniones sin peso.
Encontrarás mas congruentes en las personas valerosas y sencillas.
Para mi una de las mayores virtudes que atiendo de una persona independientemente de que pueda estar de acuerdo o no con sus objetivos en la vida.
Una persona congruente es digna de respeto y admiración, porque es valiente, transparente en su conducta y honrada con sus propias creencias.
No viven de buscar aceptación ni reconocimientos.
En la congruencia hay incomprensión y soledad, pero te hace individuo y particular.
Se encuentran entre la mayoría de las gentes de éxito, porque sin este valor es imposible estar en esa posición.
Con la congruencia se alinean todas las subpersonalidades del individuo en un mismo fin, en una misma dirección, en un solo objetivo.
Uno puede tratar de serlo, pero pocos pueden ser capaz de verlo.