lunes, 12 de marzo de 2012

La elección

Un piloto de motos no nace, se hace.
No basta con tener una disposición adecuada y el privilegio de contar con las facultades que permitan disfrutar de la profesión o afición.
Para llegar a dominar y disfrutar de las dos ruedas no es suficiente crecer hasta un punto, hay que seguir haciéndolo siempre.
En los comienzos uno está mas influido por actos compulsivos, viscerales... con el tiempo se va imponiendo la cordura, la responsabilidad, el equilibrio emocional en definitiva.
En ese camino uno conoce a muchos tipos de conductores.
Algunos te acompañaran siempre porque crecerán en la misma linea contigo y otros se quedarán en el camino porque identificaste a tiempo que no te dirigían en la dirección adecuada.
Los que crecen contigo, curiosamente hasta te aburren porque son tu proyección, de tus dudas y de tus miedos.
Los que pueden enseñarte malas mañas y atajos inútiles que te ensoñan, te embaucarán con facilidad y llevarán por peligrosos derroteros...
Tu crecimiento va a depender de saberlos clasificar y de tomar la dirección correcta dando el toque de manillar adecuado.
Sobre la moto, recordar siempre, que el margen de error es cero.
Aquí no hay segundas oportunidades y se aprende mas abajo que sobre ella.
Cuando tomas el mando tienes que tenerlo todo muy claro, diáfanamente limpio. No debe de existir ni una duda. La concentración y la puesta en práctica de lo que sabes tiene que ser total.
Sobre ella verás pasar tu vida en segundos.
Cuanto mas extrema sea la situación más rápida será visualizada.
Una carrera nunca termina cuando bajas de la moto, termina cuando has reflexionado sobre tus sutiles errores, los has asimilado y has determinado que no los repetirás jamás.
Soy consciente de que añoras a viejos compañeros, que a veces te gustaría volver a las pistas con ellos, pero su tiempo pasó, te aportaron, te abandonaron y solo puedes dar gracias por lo que te enriquecieron para continuar por nuevas rutas.
Al igual con los pasajeros, hay que saber elegir.
También necesitan su crecimiento.
Unos se adaptan mas rápidos que otros.
Su simbiosis con el conductor puede ser tan determinante para la seguridad propia como para la de ambos.
Para determinados trayectos, también uno debe saber a quien lleva y a quien debe de apear a tiempo para evitar una catástrofe.
En definitiva, además de elegir, tan importante es saber decidir quien viene y quien se queda.
En la moto, como en la vida, una decisión a tiempo te premiará con éxitos o con el mas rotundo de los fracasos.
Sobre ella, una elección adecuada es sinónima de vida y una errónea, puede ser la muerte.
Observa, piensa, elige siempre correctamente, actúa y crece.
¿Y por qué digo esto?
Porque en resumen, hay que aprender hasta saber cuando hay que bajarse de ella antes que la máquina tome esa decisión por ti.