lunes, 28 de enero de 2013

Cerrando puertas... abriendo ventanas

Las rutinas convierten la vida en autentica pesadilla.
Erosionan todo tipo de convivencia entre humanos y las arrastran hacia el mas profundo de los fracasos.
Desatender a tu familia, amigos y otros semejantes te distancia de ellos lenta e inexorablemente por mucho que te lo niegues.
Solo ella permanece estable en el caos de la vida.
Romperla implica a veces un gran esfuerzo pero otras... un acontecimiento inesperado te coge por sorpresa y zamarrea todo tu mundo. Te lo pone patas arriba.
Cuando ocurre, revelarse no sirve de nada.
Cuanto mas te resistas, mas se agarrará a ti y menos libre serás para decidir.
Necesitarás angustiosamente tiempo.
Tiempo para reflexionar sobre lo que tienes, lo que dejas y lo que buscas.
Cuando abandonas su comodidad, te sientes perdido, inseguro, vulnerable, débil.
No queda mas camino que reprogramarte de nuevo.
Contrastarte frente a tus valores; invocar tus principios y tomar el timón en soledad hacia un nuevo puerto.
De esas experiencias saldrás renovado, con otras prioridades, otros sentimientos...
Habrás dejado gente en el camino que no entendieron tu metamorfosis porque sueñan con ser indemnes a ello... y tienen miedo.
Cuando equilibras tu vida, tu mente y tu espíritu vuelve a hacerse fuerte, sientes que llega la hora de cerrar puertas y abrir ventanas.
Llega tu liberación y con ella una nueva sabiduría.
Usar tu experiencia para negarte a aceptar la rutina de nuevo en tu vida.
Abriendo ventanas y apreciando cada instante que te muestra, habremos entendido su autentico sentido.
Romper la rutina y hacer de cada día uno distinto.
De hacerlo depende nuestra vida y las que nos rodean.
Ciérrale sus puertas, abre tus ventanas... coge aire, respira hondo... y vive.