lunes, 17 de junio de 2013

Con una sonrisa y en paz

La naturaleza del hombre trasciende a su autentica expresión cuando rompe las cadenas del miedo, ordena su vida y es capaz de asumir sin complejos la preparación de su partida.
La vida y la muerte es una pareja macabra enamorada, que se rebela atormentándonos cuando queremos separarlas inútilmente de nuestra existencia.
No seremos libres de espíritu hasta que interioricemos el desprendimiento como algo natural y coherente con nuestro vivir cotidiano.
Si tengo que vivir quiero elegir como morir.
Lo escribo para transmitir mi paz, serenidad interior y desapegos a cualquier aspecto que pudiera parecer material.
Nada me importa mas que la relación con mis seres queridos. Eso es la único realmente importante. El resto solo es paja que sirve para engordar al granero.

Cuando tenga que morir, quiero hacerlo aquí.
Cruzando el límite hacia carreteras del firmamento
sin miedos, sin dolor...
Ya regresé a mi tierra... mi promesa se cumplió.
Esta quiero abandonarla así, sin apegos, sin equipaje sin que nadie te llore por ello.
Dirigiéndome solo hacia las nubes montado en mi caballo de acero.
Sin detenerme en escalas... sin repostar..., directo.
Oliendo aromas a tomillo, eucalipto y romero...
si puedo elegir..., quiero subir así al cielo.
Cual samurai desenvainando mi espada al viento,
cortando suave sus duras ráfagas, que impetuosas azotan al cuerpo.
Dar vida con mis restos. Trocitos de luz para tanto dolor negro...
y esperar que unas cenizas naveguen finalmente, todas mar a dentro...
hacia un inmenso atlántico... y apaciblemente, regrese mi alma a casa de nuevo.
Si, así, feliz... si puedo elegir y Dios me lo permite, ...quiero subir así al cielo.



La vida está llena de maravillosos momentos, instantes mágicos que solo podemos ver cuando abrimos los ojos del corazón.
Flashes que nos sorprenden detrás de cada curva de nuestro camino, sin aviso, sin toque de atención... solo hay que llevar los ojos bien abiertos, un corazón valiente, responsabilidad y el respeto incuestionable a la seguridad de los demás.

Esta entrada quiero dedicarla a todas esas personas que dejaron su vida accidentalmente en la carretera, que apagaron su luz en una fatalidad y con ello encendieron la esperanza de muchas otras que recibieron sus generosos trasplantes.
Al motorista anónimo que se fue sin decir adiós... sin ruidos.
A todos esos amantes de la vida, del motor, de ruda fama, pero que no son mas que idealistas poetas que lanzan sus odas al viento que bate por las carreteras.
Para todo ellos, publico en su honor mi voluntad, compartiendo al mundo este humilde testamento.

miércoles, 12 de junio de 2013

Escapada al Alto

Hace tiempo que no le hago honor a este sitio con una efemerides apropiada.
Por llamarlo de alguna forma escenifico con ello una pequeña escapada a la zona montañosa mas cercana a la depresión del Guadalquivir.


La Venta del Alto es un antiguo establecimiento situado a pie de carretera que da su nombre a un lugar específico de la localidad de El Garrobo, núcleo poblacional de la provincia de Sevilla y que se situa en la antigua carretera que forma parte de la Ruta de la Plata.
Está aproximadamente a unos 40 km. de la capital de Sevilla y se accede a ella por dos rutas.
La mas rápida es por la autopista A-66 y la que hemos elegido por su tranquilidad y mayor contacto con la campiña, la N-630 que atraviesa las localidades y pedanías (respectivamente) de Camas, Santiponce, Las Pajanosas (Guillena) y El Garrobo.
Este punto es una de las puertas a la Sierra Norte de Sevilla. La campiña que nos rodea, junto al sensible cambio de temperatura que apreciamos, comienza a anunciarnos que ascendemos a los 300 m. de altitud.
Un lugar muy cercano para el metropolitano que desee escapar un par de horas tranquilas de la rutina de la ciudad.
Aquí me gusta parar y meditar en su silencio, junto a mi primer compañero de escapadas que descansa eternamente bajo la sombra de un panorama envidiable.
En fin..., para quienes no tengáis esa conciencia, podréis comprobar que Sevilla no es solo Guadalquivir, Semana Santa, toros y ferias. Existe una Sevilla rural y accidenada geológicamente, rica en paisajes propios del mediterraneo con grandes concentraciones de ganadería de monte.
Al final del vídeo, aunque no sea posible apreciar...os dejo junto a mi despedida, con una refleja e inevitable sonrisa que es lo menos que se merecen los amigos.