jueves, 29 de mayo de 2014

Me quedo contigo

He caminado por diversos senderos.
Algunos oscuros en los que he tropezado torpemente con las piedras de su camino
He recogido presentes que creía valiosos pero no me aportaron mas que peso innecesario.
Me he despojado de muchas cosas importante pensando aligerar con ello mi marcha.
He acaparado miedos, sin sabores y muchas, muchas decepciones.
También risas con buenos y escasos momentos que hallé en el trayecto.
Se sumaron gente que mas tarde abandonó mi compañía.
Crecí sobre él, montado en ilusiones que se fueron desvaneciendo.
Me encontraste y un día, me diste firme tu mano.
Ayudaste a trazar una ruta común, larga, difícil pero nunca faltó en ella tu apoyo.
La sostuviste sin miedo y me guiaste sin dudas con amor.
Me mostraste humildemente aquello que desconocía y me ayudaste a valorar nuestro tiempo.
Ese tiempo que hacía invisible con ansiedad mis propósitos... que desperdicié por dar lo que no tenía.
Aquél que necesitaba para reencontrarme, para volver a ser ese del que sabía que me alejaba.
Ese que nunca regresó y que comencé a olvidar desde mis primeros pasos.
Pero ¿sabes?... pese a todo, aquí estoy... y me quedo contigo... me quedo a esperarte, aunque algún día se nos rompa el camino y nos separe irremediablemente el destino.
Me quedo a ser tus ojos cuando se apague la luz, cuando necesites una mano cálida sobre el frío, cuando ante el ahogo, busques... aire.
Me quedo para estar siempre contigo, hasta que el universo se extinga...
junto a ti... hasta que se haga el vacío y no exista mas que la nada.
Cuando mires y no te veas, pero sin embargo y pese a ello, se que me seguirás sintiendo a tu lado.

jueves, 22 de mayo de 2014

Clavar la espada y ponerse de pie



















Si me dejo llevar, pierdo. Si marco el camino y el ritmo a recorrer... también.
Me hago preguntas y no por mas, obtengo alguna objetiva respuesta.
Acumulo dudas que tarde o temprano revientan... que a inocentes transeúntes salpican, vapuleándome en plena guerra donde los sentimientos aniquilan cualquier atisbo de racionalidad.
Felices momentos pletóricos tumbados por otros que se jactan sarcásticamente de verlos hundidos.
Dulces palabras que a penas calan. Ser único dejó de ser suficiente. Sentir, ¿eso? de eso ya apenas queda nada en el frío páramo de la realidad.
Imposible: palabra maldita que no quiero pronunciar y se agazapa sobre mi pecho, rodeándolo para aprisionarlo ante ideas que no abandonan de convencerlo de ello con sumo tesón.
Ahora me doblega sin fuerzas para defenderme, repitiéndome de que, tal vez, no existió realmente nada... nada. Solo un castillo de ilusiones creada que derrumbado, su polvo no deja ya ni ver la luz del sol.
Solo tristeza y desazón por haber vuelto a creer en algo que ahora se, se que nunca... nunca mas volverá.
Resucito invocando el deber de un verdadero caballero, acepto mi total e incondicional derrota, pero me levanto otra vez con la convicción de seguir luchando por aquello en lo que aun creo, y así continuar en esta cruenta batalla que es la vida, mientras le sostenga un hálito de fuerza a este viejo corazón.

jueves, 8 de mayo de 2014

Los ciclos y su influencia

Forman parte del propio pulso de la naturaleza.
Los días y las noches bailan sin parar desde el comienzo de los tiempos.
Las estaciones y todos los fenómenos naturales que de ella derivan, también lo hacen sin descansar.
Todo es cíclico.
Los humanos también lo somos.
Estamos formado en gran parte por agua, elemento que al igual que las mareas, tiende a expandir y contraerse armónicamente sin nuestra consciencia y control.
La mente se sincroniza con la madre naturaleza por encima de nuestra inconsciencia y modula nuestras ideas y estados de ánimo de forma silenciosa e inexplicable para nuestra racionalidad.
Solo asimilamos los resultados de los cambios emocionales.
Aunque pueda discutirse, somos débiles y vulnerables, porque nuestro ego nos lo oculta y en conciencia lo negamos.
Sobre esos ciclos tomamos decisiones que nos hacen avanzar o por el contrario, darnos con los huesos en el suelo inexplicablemente.
Tomar nota de ello nos ayudará a dejar las importantes para su justo momento.
Con exaltación y euforia no debemos asumir compromisos porque quedarán descolgados cuando regresemos a tierra...
Tampoco en su opuesto conseguiremos el mejor resultado.
Como siempre la virtud la encontramos en su justo medio. ¿Y cual pienso?
Aquél que se tiene con reflexión, sin miedos, con valentía, responsabilidad y sin vacilante decisión.
Por ello, asumo que existe ese factor biológico desestabilizante y lo utilizo a mi favor.
Tomo nota del reto, lo incubo alimentándolo con la mejor calidad de información y lo dejo por último reposar en el subconsciente. Despreocupándome de tomar la decisión a corto y presuroso plazo.
Esta debe tomarse en ese estado de ánimo reflexivo, sereno y con la determinación positiva de resolución.
¿Usted me preguntará?¿Y cuando se que estoy en ese preciso momento?
Simple: Usted tiene un piloto natural que le indica cuando está dispuesto. Solo tiene que confiar en si mismo y tener un testigo expiatorio pasivo que le recuerde que lo tiene que abordar en ese instante.
Yo suelo tener la mesa de mi escritorio bastante ordenada. Sin nada que distraiga la mente en tareas acumuladas o pendientes de resolver por costumbre.
Simplemente, dentro de ese orden, coloco una pequeña nota para tenerlo presente y el resto... llega solo.
Cualquier decisión que tome en la que llamo zona neutra de estos ciclos emocionales será sin dudas, infinitamente mas objetiva y beneficiosa en su resolución.